La ignorancia peligrosa del ‘idiot savant’

sesgos cognitivos
Lucy
He aquí un perfil de ese pensamiento irracional de quienes se quedan con sus prejuicios y sesgos cognitivos antes que preocuparse por los datos disponibles.

Todos ignoramos algo. En consecuencia, todos somos ignorantes en distintos grados. La ignorancia, generalmente, lleva aparejada una serie de inconvenientes, sobre todo la ignorancia cerril y dogmática, de la que algunos se niegan a ser vacunados. Con todo, hay ignorancias necesarias: quizá la fecha de tu muerte. O que tu parienta ha tenido un escarceo con el vecino del cuarto segunda. O el final de ‘Perdidos’.

Sin embargo, hay una clase de ignorancia que resulta netamente nociva, tanto para uno mismo como para los demás. Es la ignorancia nacida de la razón chiquita, preletrada, límbica, prehistórica, impávida. Es decir, ese tipo de razón que tanto aplauden hoy en día los posmodernistas y los amigos de la diversidad cultural, del todo vale lo mismo a nivel intelectual, del respeta mi opinión y yo respeto la tuya y cada uno a lo suyo. Rasgos que quedan perfectamente resumidos por C. R. Hallpike en ‘The Foundations of Primitive Though’: razón intuitiva, razón ligada más a emociones específicas que a la causalidad física, razón refractaria a la abstracción lógica, razón propensa a emplear el lenguaje para la interacción social más que como herramienta conceptual, razón que ilumina imágenes burdas y raras.

… un ‘idiot savant’ que ha leído mucho pero no ha entendido nada, no conecta entre sí sus conocimientos, no es capaz de apartar las ramas para ver el bosque, no tiene nociones de epistemología, ignora cómo funciona el método científico, prefiere las anécdotas personas y las opiniones subjetivas a las evidencias y los metaanálisis.

Son rasgos que la ciencia trata por todos los medios de limitar o gestionar. Pero, a pesar de que hunden sus raíces en las sociedades más antediluvianas, hay colectivos contemporáneos que los promueven y que no permiten que mueran, ni siquiera que se excluyan de la investigación, la discusión o la reflexión. Por ejemplo, los cultos, los grupos profundamente religiosos o los académicos para los que solo existe una dimensión del conocimiento: la de las ciencias sociales, la de las metáforas del arte.

El pensamiento lógico-deductivo sistemático basado en evidencias y presto a autocorregirse continuamente es en gran medida un producto de la cultura occidental, pero sigue siendo, a nivel global, un tipo de razón escasísima. Tal vez porque también es un tipo de razón difícil, antinatural y contraintuitiva. De modo que nunca tengáis miedo a la ignorancia de este marco de la razón: todos ignoramos algo. Temed a la otra ignorancia: todos ignoramos algo, pero no todos ignoramos las mismas cosas ni de la misma manera. Tened miedo a la ignorancia que parte de ideas de mierda y se alimenta de razón de mierda.

sesgos cognitivos
Peter

Esa es la verdadera ignorancia peligrosa. Porque no remite aunque se informe mejor al ignorante. Por ello, esta clase de razón puede anidar incluso en las personas más cultas, como un ‘idiot savant’ que ha leído mucho pero no ha entendido nada, no conecta entre sí sus conocimientos, no es capaz de apartar las ramas para ver el bosque, no tiene nociones de epistemología, ignora cómo funciona el método científico, prefiere las anécdotas personas y las opiniones subjetivas a las evidencias y los metaanálisis. Aún cree más, en suma, en los sabios individuales (si son clásicos y están muertos, mejor) y no en el conocimiento emergente y colectivo.

En resumidas cuentas, el culto-ignorante que ha olvidado (o nunca ha aprendido) que la mente humana está sólo imperfectamente diseñada para la evaluación racional de datos, está lastrada por sesgos cognitivos inconscientes, está infiltrada de pensamiento desiderativo, teleológico y antropomórfico y, por lo común, confunde probabilidad, correlación y causación. Porque a la pereza del pensamiento la llamamos a menudo “firmes convicciones”. Huid de esa ignorancia, y de quienes parece que la manifiestan, por muchos que sean los títulos que decoran su despacho.

Escrito por
Más publicaciones de Sergio Parra

Besa mi culo, cariño

Dejad que os expliquemos por qué, a nivel biológico, no hay ninguna...
Leer Más

3 comentarios

  • Hace unos años asistí a un funeral en el que el oficiante, sin el mínimo respeto por los agnósticos, los ateos o los no católicos, espetó la siguiente aseveración: “La casualidad es la razón de los ignorantes”. Dado el contexto en el que se vertió semejante pensamiento, de inmediato me sentí profundamente agredido, incluso insultado, pues traduje al instante “Todo aquel que no crea en nuestra auténtica fe revelada, y especialmente en la resurrección de los muertos, es un berzotas.” Creo que este es un buen ejemplo de la forma dogmática de pensar del “idiot savant”. Enhorabuena por el artículo: ¡es excelente!

  • “Porque a la pereza del pensamiento la llamamos a menudo «firmes convicciones»”.
    Equivale más o menos a:”No hay peor cosa que un bruto con inquietudes”.Y hay muchos y muchas que andan por este mundo compartiendo sus “inquietudes sin fundamentos…”
    Muy bueno el artículo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *