Por qué Ridley Scott no es el director de cine genial que sus fanáticos creen

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Ridley Scott - NASA HQ Photo
Que hayan elevado a los altares gran parte de su obra cinematográfica es lo que constituye el extraño caso de Ridley Scott.

A menudo me pregunto cómo elegimos a nuestros héroes, a nuestros maestros, a esas figuras totémicas que, si no nos acompañan gran parte de nuestra vida, por lo menos sí un buen trecho, y que de una u otra forma, seamos creadores o no, definen un poco nuestros gustos y nuestras exigencias. ¿En qué momento empezamos a venerarlos? ¿Por qué razones? Quiero creer, aunque eso es algo muy personal, que porque vemos algo que han creado que nos fascina. Pero si lo que hace a continuación es bastante más cuestionable, ya depende de la madurez de cada cual el decidir si continuamos admirando al personaje en cuestión, o somos un poco más ecuánimes, un poco más razonables.

Por ejemplo, lo que me sucede a mí con Paul Thomas Anderson. Hace poco, elaborando una lista con las mejores películas de cada año de los últimas cuatro décadas, constaté lo inevitable: que todas sus películas estaban entre las mejores de su año, de forma incuestionable. Bien: no es que yo ame el trabajo de este cineasta y por eso creo que sus películas están entre lo mejor de los últimos años, es que, como lo que hace suele estar entre lo mejor, de forma invariable, amo lo que hace este señor. Me temo que en muchos casos esto no es así: la gente “decide” amar a un tipo por una película que le enamora, y “decide” que todo lo que hace está entre lo mejor que se ha hecho jamás. El viaje, como se comprenderá, es muy diferente.

… cada vez que alguno de nosotros, los no ridleyanos, apuntábamos tímidamente que la carrera de este hombre deja mucho que desear, una retahíla de furibundos ataques nos llovía como fuego divino del cielo.

Pero yo creo que un genio, uno de verdad, es un tipo, o tipa, que nos regala, nos deleita con un trabajo extraordinario tras otro. Uno tras otro. Con quizá alguna caída en algo no tan espectacular, pero siempre fruto de su ambición o experimentación, y nunca o casi nunca por imposiciones comerciales. Y esto, y me da igual lo que sufran sus seguidores, no sucede con Woody Allen, ni con Clint Eastwood, ni con Peter Jackson ni con Christopher Nolan. Y, por supuesto, no sucede con Ridley Scott.

Multimillonario antes de filmar su primera película, fue sacralizado hace aproximadamente cuarenta años, en virtud de dos realizaciones, ‘Alien’ (1979) y ‘Blade Runner’ (1982), y desde entonces cualquier cosa que ha hecho se ha aupado de forma exagerada, se le ha prestado una atención desmedida y se han dado por buenas películas mediocres en el mejor de los casos. Es la consecuencia del fanatismo. Y cada vez que alguno de nosotros, los no ridleyanos, apuntábamos tímidamente que la carrera de este hombre deja mucho que desear, una retahíla de furibundos ataques nos llovía como fuego divino del cielo. No nos queda otra que esperar al paso del tiempo para que las cosas se aposenten en su justo lugar.

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‘Alien’ (1979) – Fox

Mientras tanto, bien vale la pena decir que la única película verdaderamente grande de este director es su segundo filme, el ya nombrado ‘Alien’, un hito del terror y de la ‘sci-fi’, mil veces imitado y pocas veces superado, porque algunos preferimos ‘The Thing’ (1982), de Carpenter, que es bastante superior. Pese a todo, ‘Alien’ es un filme más que notable, muy influenciado por Kubrick y su ‘2001’ (1968) y filmado con un pulso y un aspecto visual impresionantes. Porque una cosa hay que reconocerle a Ridley Scott, y hay que hacerlo las veces que haga falta: este cineasta es un maestro de la atmósfera. Directores magníficos como David Fincher no se podrían entender sin Scott, y muy pocos pueden acercársele o hacerle sombra en ese aspecto.

Pero es lo único en el que podemos establecer su maestría, porque no es ningún genio en la dirección de actores (verdadera piedra de toque de todo gran cineasta que se precie), y su posterior corpus es un cúmulo de constantes más o menos arbitrarias, y decisiones de montaje y de puesta en escena repetitivas, manieristas, excesivas y propias de un realizador que se nota que lo que desea es epatar a un público joven. En pocas palabras: la trayectoria de un director comercial con ínfulas.

… no es ningún genio en la dirección de actores (verdadera piedra de toque de todo gran cineasta que se precie), y su posterior corpus es un cúmulo de constantes más o menos arbitrarias, y decisiones de montaje y de puesta en escena repetitivas, manieristas, excesivas…

Sé de sobra lo extasiados que durante décadas se han sentido los seguidores de ‘Blade Runner’ con los sucesivos montajes que han ido apareciendo (seis, si no ando mal de memoria), pero a mí eso me parece una tomadura de pelo. ‘Blade Runner’ podría haber sido una buena película, pero Scott no entiende el material que está filmando, y es imposible empatizar con Deckard si él no lo hace. Por lo demás, es un filme sobrevalorado con cosas extraordinarias, que en el momento de su estreno fue masacrado por crítica y público pero que, por uno de esos azares que se producen en el cine, se ha convertido en eso que llaman un culto. La que no se libró de la masacre, ni entonces ni ahora, fue la espantosa ‘Legend’ (1985), a la que aún hay por ahí gente que la defiende a capa y espada, cuando está claro que este director no está dotado para la fantasía épica.

Algo mejores, porque eran menos ambiciosas, resultaron ‘Someone to Watch Over Me’ (1987) y ‘Black Rain’ (1989), sin ser extraordinarias. Dirigió con pulso firme ‘Thelma y Louise’ (1991), que podría haber sido una gran película, una vez más, en manos de un director que entendiese mejor el material que tenía entre manos. Pero Ridley Scott gusta de las grandes superproducciones y no pudo decir que no a ‘1492: La conquista del paraíso’ (1992), sobre el descubrimiento de América por Colón, y no convenció a casi nadie. Después de ese sonoro fracaso, tuvo la mala idea de dirigir ‘White Squall’ (1996) y ‘G. I. Jane’ (1997), y la gente aún seguía defendiéndole, cuando estaba ya claro que este cineasta es un realizador artesano y comercial, con un gusto excepcional para la fotografía y un talento sin igual para la atmósfera, y nada más.

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‘Blade Runner’ (1982) – Warner Bros.

Pero luego llegó ‘Gladiator’ (2000), una de las películas más sobrevaloradas de los últimos tiempos. Y, de repente, a Ridley Scott, quizá en parte por su éxito, pisó el acelerador. En las últimas dos décadas ha dirigido nada menos que catorce largometrajes, mientras que hasta ‘Gladiator’, e incluyéndola, solo once. Lo malo es que ‘Gladiator’ hace buenas películas irregulares como ‘Back Rain’. Más allá de su cuestionable recreación histórica, este supuesto revivir del péplum es una aventura para adolescentes muy mal armada, que a ojos de un buen cinéfilo no puede parecer otra cosa que un vistoso videojuego en el que el héroe, Máximo, intachable, valiente, guapo, seductor, noble, valiente, honesto, vengador, se enfrenta y vence a un enemigo tras otro, en una película plagada de errores graves de dirección de actores, de puesta en escena y de montaje, dirigida a un público poco exigente.

Como poco exigentes fueron las siguientes, desde el historicismo insípido de ‘Kingdom of Heaven’ (2005) hasta el pésimo reverdecer viejos laureles de ‘sci-fi’ con ‘Prometheus’ (2012), ‘The Martian’ (2015) y ‘Alien Covenant’ (2017), sus intentos de comedia ligera (‘Un buen año’, 2006) o cáustica (‘Matchstick Men’, 2003), sus nuevos flirteos con el policiaco con la mediocre ‘American Gangster’ de 2007… El bueno de Scott ha tocado casi todos los géneros, y sólo en el bélico, con la vibrante ‘Black Hawk Down’ (2001), o el thriller, con la a ratos estimulante ‘Hannibal’ (2001), ha hecho algo decente. Pero, ¿esto es un grandioso director de cine? Yo creo que no. Basta ser un poquito honesto para darse cuenta de que no.

No se puede vivir de los réditos eternamente, por mucho que se empeñen los fanáticos.

Por la misma razón que las primeras temporadas de ‘Los Simpson’ (James L. Brooks, Matt Groening y Sam Simon, desde 1989) eran maravillosas porque ofrecían un capítulo extraordinario tras otro, y las últimas son pésimas porque nos castigan con un capítulo pésimo tras otro, lo mismo sucede con Paul Thomas Anderson, que nos regala una película extraordinaria cada vez, y con Ridley Scott, que nos castiga con una película pésima tras otra. No se puede vivir de los réditos eternamente, por mucho que se empeñen los fanáticos.

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15 comentarios

  • Un artículo con el que no estoy de acuerdo al 100% pero que deja ideas interesantes y argumentos a los que es difícil quitar razón, porque lo cierto es que a banda de estas dos películas, no me parece que Scott brille especialmente. Aún así yo debo decir que no había sometido a tal análisis la carrera de Scott (y tampoco he visto todas sus películas, pues algunas me llaman bien poco debo añadir), pero por lo general sí que me parece un buen director, no creo que sea mediocre pero estoy contigo en que hay que desmitificar y ese encumbramiento no es justo. Y menos justo es cuando rescatas esos nombres de directores (bueno, casi todos pues hay un par que me chirrían más alguno que ni conocía…) que también me parecen muchísimo más interesantes, y creo que han aportado y aportan más al cine, en ese sentido son más estimulantes.

    Yo he pecado de ser ese tipo de espectador que ha hablado de Scott como uno de los mejores, y tampoco sé muy bien por qué pues si repaso mentalmente su filmografía no se acerca a ser uno de mis favoritos. Supongo que podríamos llegar a lo que bien comentas de “…pero es el director de Alien y Blad Runner” ;P

    Saludos.

    • Hola I

      Efectivamente, yo tb creo que tiene hechuras de buen director, pero que ha fiscalizado gran parte de su carrera con peliculas para adolescentes y ademas de una aplastante mediocridad.

      Un saludo!

  • Hace tiempo que perdí la fé en este hombre, y lo que de verdad me deja mal sabor de boca, es que creo que tiene talento (en algún lado), y no solo para la fotografía, pero bueno, a lo mejor simplemente tuvo el perro de su vida con Alien, y lleva 40 años tomándonos el pelo (a unos más que a otros).

  • Yo he encontrado varias personas que casualmente rechazan (a día de hoy) ver películas como “El Padrino” porque creen que la sobre-expectación que culturalmente se ha creado entorno a la película, va a hacer que o no les guste o les desilusione. Sí. Yo lo veo una gilipollez por el hecho de no enfrentarte a “algo así”. Quizá críticas como esta inducen a ciertas personas a ver a Scott (y a incluso que les guste).

  • No estoy de acuerdo con esta crítica, creo que es muy injusta. Me parece notar que tú fuiste un gran admirador de Alien y de Blade Runner y que esperabas grandes cosas de Ridley Scott y luego te llevaste una patada en la boca… Crees que Ridley Scott es un director sobrevalorado, yo no lo veo así aunque es verdad que será recordado por las dos películas mencionadas anteriormente y que a partir de ahí no supo dirigir otras películas con tanto estilo. Scott ha estado tres veces nominado al Oscar como mejor director y no ha conseguido ninguno, no creo que sea un director sobrevalorado, todavía no he conocido a nadie que considere a Scott como uno de los mejores directores de la historia y tampoco a nadie que compare las películas de Alien o Blade Runner con la trilogía del Padrino de Coppola, es como comparar el tocino con la velocidad, no tiene sentido… Como comparar dos obras de arte de la ciencia ficción con una película que trata de la mafia y sus problemas, es que no tiene sentido esa comparación… Para mí y seguro que para todos: Alien, Blade Runner y la trilogía del Padrino son obras de arte y estas no se pueden comparar entre sí, para gustos los colores. Scott hizo dos obras de arte y luego ha ido dando tumbos si hacer nada comparable pero aún así nos ha dejado con algunos trabajillos que me parecen muy buenos como Gladiator, Thelma y Louise, American Ganster o Black Hawk derribado. Scott no será el mejor director del mundo pero nos dejo dos obras de arte para la historia además de otros trabajos bastantes decentes. Esperar de un director que haga todas sus películas buenas o de gran calidad es muy injusto.
    Scott dejo dos perlas y luego se paso al cine comercial, aún así viendo el panorama del cine actual no me parece un mal director y yo no conozco a nadie que lo idolatre por haber hecho dos cosas bien así que esa ceguera de la que hablas no la entiendo muy bien, se le reconoce su labor por dos buenas películas y punto.
    He escrito el comentario sin leerme la crítica seguro que así acierto.
    Saludos!

    • Muy pocos aprovechan los conocimientos de cine de Adrián, como sí creo que aquí se hace, para no tragarse todo tal cual viene, es decir, para tener un criterio propio (y bien formado).

    • No es exactamente así, Javier. No es que yo esperase grandes cosas de él. Además yo era muy chaval cuando este hombre empezó a filmar mediocridades. Es, simplemente, ver las cosas sin fanatismo.

      Y te aseguro que para muchos Scott está entre los mas grandes, y que Alien-Blade runner está a altura de The Godfather.

  • Me cuesta pensar (y mucho) que algún cinéfilo pueda pensar que Scott es un buen director de cine. Sólo hay que observar cualquier lista que pulula por la red. Si con 2 o 3 películas notables uno ya es un grande, el cine debe ser el arte con mayor número de colosos. En fin que: Griffin, Chaplin, Keaton, Murnau, Lang, Capra, Ford, Hawks, Stroheim, Wyler, Hitchcock, Welles, Wilder, Kazan, Altman, Ozu, Naruse, Kurosawa, Mizoguchi, Becker, Renoir, Rohmer, Truffaut, Cassavetes, Buñuel, Berlanga, Bergman, Leone, Penn, Lumet, Antonioni, Rossen, Fellini, Minelli, Kubrick, Mann, Bresson, Sirk, Ophüls, Rossellini, Lean, Preminger, Tourneur, Lubitsch, Fassbinder… acaban de revolverse bajo sus tumbas. Ojo, no considero a todos como grandes maestros, pero ninguno es inferior a Scott. Lo de cineastas vivos lo dejamos para otra entrada 😉

    Consideraba este post como absurdo por su grado de utilidad, hasta que leyendo ciertos comentarios se da uno cuenta que urge esta serie de escritos para desmitificar a dicha figura. Nunca me lo habría imaginado.

    • Claro, Felipe, es por eso que he escrito esto.

      Ni te imaginas la cantidad de discusiones que he tenido con mucha gente, por decirles que Scott no es para tanto, o que Blade Runner está bastante sobrevalorada.

  • Me invitaron al cine a ver Prometheus! puff pensé, ¡Qué perezón! pero todo el mundo esperaba el estreno ansiosamente y era eso o pasar la tarde con la familia así que..Prometheus it is!
    Allá voy con mis gafas 3D y ¡horror! peli lenta donde las haya, tediosa, previsible hasta decir basta.
    No diré que es el dinero peor gastado en una taquilla ese año porque no pagué la entrada, pero fue tan aburrida que os juro que había un tipo detrás de mí roncando.
    Frikis del mundo, no me importa lo que digais, esta peli es una castaña como la copa de un pino.He dicho

    • Sí, Ainara, Prometheus es terrible. Aún así tiene cosas buenas, Fassbender está muy bien y hay un par de momentos logrados. Pero Scott trabaja para ganar pasta y punto

  • Hay fanáticos de Ridley Scott, y hay, digamos “antiridleyscott”. Se ve que usted esta en este ultimo grupo claramente. No sera el dios que muchos dicen, pero tampoco es un petardo.

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