‘Red Dead Redemption 2’ y el crepúsculo imposible

red dead redemption 2
Rockstar
Os explicamos por qué 'Red Dead Redemption 2' es un claro intento por crear una verdadera obra de arte con un videojuego inmersivo.

Desde hace por lo menos dos décadas, no falta quien dé la turra para que se considere a los videojuegos una forma de arte, como si eso supusiera entrar en una liga que hasta entonces les ha sido vedada y a la que pertenecen por derecho propio, o como si esa consideración pudiera, de alguna forma extraña, hacerles sentir mejor a los jugones con su vicio. Los que “piden” tal consideración, me temo, al menos por mi experiencia, no tienen idea de lo que significa el arte. Pero estamos inmersos, hace ya bastante tiempo, en la necesidad de admitir que los videojuegos, en mayor o menor medida, suponen una parte importante de la cultura audiovisual de nuestra vida, para bien o para mal. Esto es así, y no va a cambiar.

Los que tenemos a los valores culturales como valores supremos, y más concretamente los valores narrativos, no tenemos más remedio que acudir, diariamente, a tres pozos: la música, la literatura y el cine. Los que tienen menos vocación narrativa y más plástica, acudirán a la pintura, el dibujo, la escultura, la arquitectura. También la música, por supuesto. Pero supongo que tanto unos como otros, dependiendo de nuestro temperamento, gustaremos de jugar a la maldita consola, porque ahí se encuentran (algunos) valores narrativos y ciertamente no pocos valores plásticos o de diseño.

… lo único que diferencia a este soporte del cine son los momentos en los que se juega y no los vídeos introductorios o explicativos, y creer que es una forma de arte ponerse a correr, a dar patadas, a resolver puzzles o a disparar flechas es como considerar una forma de arte a «Gladiadores americanos» o a una partida póker.

Pero todos estaremos de acuerdo en que, a pesar de que existen juegos magníficos, esta industria gigantesca, que maneja miles de millones de euros en todo el mundo, vampiriza las formas cinematográficas de una manera mucho más salvaje que el modo en el que el cine vampiriza la literatura y la música, y que lo único que diferencia a este soporte del cine son los momentos en los que se juega y no los vídeos introductorios o explicativos, y creer que es una forma de arte ponerse a correr, a dar patadas, a resolver puzles o a disparar flechas es como considerar una forma de arte a ‘Gladiadores americanos’ o a una partida póker.

Por supuesto que la consideración de arte y artista puede ser muy amplia, y no faltarán quienes esgriman que un gran jugador de cartas es un artista, o que se puede hacer arte decorando una casa o incluso asesinando a personas o a animales. Pero, también por supuesto, desde un principio nos estamos refiriendo a las bellas artes, es decir, a aquellas disciplinas que aspiran a comunicar una cualidad trascendental de la emoción, a expresar universalidades de la naturaleza humana, que es lo que puede hacer la literatura, alguna que otra vez el cine, la música, la pintura, la fotografía. ¿Esto es capaz de hacerlo un videojuego? Pues no lo sé. Pero hablemos del videojuego, del último gran videojuego (a la espera de ‘The Last of Us, parte 2’), que no es otro que el ‘Red Dead Redemption 2’.

red dead redemption 2
Rockstar

Para los que estamos permanentemente colgados de la narrativa de aventuras en general, y del western en particular, los de Rockstar ya nos regalaron hace una década el primer título, y ahora regresan con una segunda parte que recupera algunas de las virtudes de aquel estupendo juego, y que aúna unas cuantas más para una experiencia inmersiva absolutamente increíble, en un juego de mundo abierto gigantesco y con literalmente cientos de posibilidades, y con una reconstrucción histórica que uno no puede dejar de alabar. Realmente, con ‘Red Dead Redemption 2’, la compañía y los de la PS4 han tirado la casa por la ventana y han echado el resto, intentando, de una vez por todas, crear una obra de arte con un videojuego, y por eso, porque quizá han llegado lo más lejos, o casi, que se puede llegar, merece la pena analizar sus formas de evocación y su a ratos no impostado lirismo.

Visualmente, aunque jamás dejas de percibir que efectivamente son muñecos, el realismo conseguido es admirable. Y esto es así tanto por la caracterización y animación de los personajes (rostros y gestos, voces y psicologías, incluso el lenguaje no verbal de los caballos) como por la escenografía y el ambiente general de pueblos, caminos, bosques y ríos. Nunca se ha visto un videojuego con este cuidado por el detalle. Los personajes secundarios, o los episódicos, los que te encuentras por la calle o en un camino, reaccionarán de forma natural y no les gustará que les empujes, o te saludarán, intentarán robarte o increparte, o te ignorarán a veces si les saludas. El sonido es otro gran punto a su favor. Y la luz, el tratamiento de la luz natural o de fuentes artificiales, es una maravilla.

… una experiencia inmersiva absolutamente increíble, en un juego de mundo abierto gigantesco y con literalmente cientos de posibilidades, y con una reconstrucción histórica que uno no puede dejar de alabar.

Luego está la historia: por fin parece que de un tiempo a esta parte las compañías de videojuegos están atrayendo a escritores que saben lo que hacen. No sólo en la construcción de la historia y los personajes, sino también en los diálogos, en las tramas, en las grandes secuencias culminantes. La historia de ‘Red Dead Redemption 2’ tiene visos de gran fábula, con este grupo de forajidos presentado de una manera romántica y crepuscular, con innegables connotaciones políticas en esa visión del grupo como bastión autosuficiente y ajeno a las imposiciones gubernamentales, con esa progresiva destrucción del núcleo de amigos, en una creciente paranoia y desconfianza mutua.

Y aun con todos estos valores, innegables, de esta gran producción, ¿por qué sigo sin creer que los videojuegos sean el noveno, el décimo o el vigésimo arte, como tantos quieren ver? Los creadores de los videojuegos, que son verdaderos genios del diseño, de la imagen, ignoran quizá, cuando buscan desesperadamente un realismo cada vez mayor, que el arte, o por lo menos el gran arte, jamás es realista. ¿Es realista ‘La Divina Comedia’, un cuadro de Van Gogh, ‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind’?

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Rockstar

El arte, cuando es evolucionado, es una expresión del mundo interior de su creador, que tan sólo es un espejo del mundo real, y eso los videojuegos, incluso el más perfecto de lo que actualmente se considera la perfección en este soporte, que quizá sería ‘Red Dead Redemption 2’, no son capaces de hacerlo. El artista, a través de su arte, se expresa por algo y para algo: para establecer sus propias ideas sobre el amor, el dinero, la muerte… Incluso en el cine, el arte más colectivo de todos, prevalece una mirada única, que es la del director… y en el caso en que el director tenga personalidad, será difícil no encontrar, como es preceptivo, unas constantes en su mirada. ¿Sucede eso en los videojuegos?

Han sido seis meses de juego en los que me lo he pasado en grande. He visto crepúsculos imposibles tras las montañas. He sido el protagonista de tiroteos sanguinarios e interminables. He vivido, a intervalos, en otra época. He sido un verdadero forajido. De aquí a una experiencia virtual con la que irme a mundos de fantasía que derrochen realismo queda realmente muy poco. Pero he vuelto de estos tiroteos, de estos crepúsculos y de este mundo, y me pregunto si ‘The Last of Us, parte 2’ podrá esta vez conseguirlo. Supongo que lo comentaré por aquí, si el ‘herr direktor’ de ‘El Hispanam’ sigue soportándome, claro.

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