¿Por qué existe el Universo?

por qué existe el universo
Abhijit Chendvankar
Cuando un creyente en divinidades creadoras os pregunte por qué existe el Universo, pasadle este enlace con una buena réplica científica.

La pregunta, como es evidente, tiene trampa: da por supuesto que hay un porqué, una causa. Un creador. De hecho, es la típica pregunta con la que un creyente intenta poner en un apuro a un ateo; basta con que responda con un honrado “no lo sabemos” para que el creacionista de turno lo convierta en una especie de aceptación tácita de que, después de todo, el Universo tuvo que ser creado por alguien, y que ese alguien es, por supuesto, Dios. Un Dios, por cierto, bastante pobre.

Desde que el ser humano tuvo la ocurrencia de inventar la religión, las deidades de turno asumieron el papel de creadoras e impulsoras de todo, desde la lluvia de hace dos noches (y si vino acompañada de rayos y truenos, mejor todavía) hasta las fases de la luna, el nacimiento de los bebés o la maduración de las cosechas. Pasando, por supuesto, por la proclamación de un nuevo rey, a quien le venía muy bien eso de que su cargo viniese avalado nada menos que por la gracia de Dios. El sistema marchaba muy bien, pero hete aquí que al hombre se le ocurrió ir indagando en cómo funciona de verdad la naturaleza, y poco a poco el papel divino fue disminuyendo: las fases lunares dependen tan solo de la posición relativa de la Tierra, la Luna y el Sol, la lluvia la trajo un frente frío y lo de los bebés tiene otra explicación, no solo más mundana, sino francamente pecaminosa para muchas religiones.

… el Universo apareció porque el estado cuántico previo al Big Bang conducía necesariamente a la aparición de un universo. No es que el Universo haya surgido por el impulso creador de nadie, es que resultaba físicamente imposible que no surgiera.

La ciencia fue arrinconando a la religión, y pareció que el golpe de gracia se lo había dado Charles Darwin cuando consiguió desentrañar los secretos de la evolución de las especies. Hoy en día, los creacionistas han tenido que recurrir a esa filfa del diseño inteligente, una mascarada en la que un teólogo disfrazado de científico intenta explicar que la complejidad irreductible del mecanismo por el cual el escarabajo bombardero lanza un líquido corrosivo cuando se siente atacado demuestra la existencia de un creador inteligente.

Si lo pensamos, es patético: aquel Dios grande en el Sinaí, capaz de mandar un diluvio universal, parar el Sol en el cielo (sí, se ve que lo del heliocentrismo no lo había inventado todavía) o asolar Egipto con toda clase de plagas, ha pasado a ser el diseñador de un detallito extravagante de la fisiología de ciertos lepidópteros. Pero si le añadimos el hecho de que, en cuanto el creacionista suelta esa chorrada en público, aparecen cien biólogos esgrimiendo los artículos científicos en los que se describe con pelos y señales el origen evolutivo del sistema lanzador de ácido de los ‘brachinus’, vemos que al final lo único que consiguen es reducir aún más a su “Dios de las grietas”. Salvo por el Big Bang. Ahí los creyentes piensan que pisan suelo firme: si el Universo tuvo un principio, alguien tuvo que darle el empujoncito para que empezara a existir, ¿verdad? De modo que basta con preguntar por qué existe el Universo para que los cientifistas admitan que no lo saben y dejen el camino abierto a la existencia del Creador. Juego, set y partido.

por qué existe el universo
Indigo Skies

En mi caso, yo mentiría si dijera que todo eso se me pasó por la cabeza cuando me hicieron esa pregunta un verano como este, justo cuando acababa de meterme en la piscina (sí, de verdad) y andaba más preocupado por aliviarme el calor que por los misterios teológicos del origen del todo. Y ni siquiera se me pasó por la cabeza contestar con un “no hay un porqué”, que no deja de ser una manera sencilla de salir del paso, no. Mi contestación fue: “Porque no hay otro remedio”, que es más o menos lo que contesta el físico Larry Krauss en su libro ‘Un universo desde la nada’ (2012). Como cuenta también en su charla del mismo nombre, fácilmente localizable en Internet, la existencia de la materia y la energía oscuras implica, desde el punto de vista de la física cuántica, que el Universo apareció de forma espontánea. Más aún: algunas formulaciones sugieren que el Universo apareció porque el estado cuántico previo al Big Bang conducía necesariamente a la aparición de un universo.

No es que el Universo haya surgido por el impulso creador de nadie, es que resultaba físicamente imposible que no surgiera. Vamos, que el milagro, la prueba fehaciente de la existencia de un creador, sería que no existiese nada. Lo cual, por otro lado, tampoco es que fuera de mucha utilidad… Así que contesté más o menos eso y, lo reconozco, disfruté muchísimo del baño. Entre otras cosas porque al contestar no dije ni una palabra de la extraordinaria casualidad de que hubiese terminado de leer el libro la noche anterior. No fuera que la persona que me lo preguntó lo tomase como un signo del inescapable designio divino…

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