¿La religión es un faro moral eficaz?

moral religiosa
Alex Proimos
¿Será cierto que las personas con una moral religiosa se comportan mejor que los ateos? Es decir, ¿la religión sirve para hacer que el mundo sea mejor?

En la Ciudad del Vaticano se pueden tener relaciones sexuales legales con un niño o una niña de doce años de edad, la edad más baja para el consentimiento sexual de toda Europa. La ley se remonta a 1929, cuando Ciudad del Vaticano nació como país independiente y optó por escoger el sistema legal italiano anterior al 31 de diciembre de 1924 (cuando en Italia la edad de consentimiento legal eran los doce años) porque este no incluía la pena de muerte introducida por Mussolini en 1926. Habida cuenta de que más de la mitad de la población del Vaticano estaba compuesta por sacerdotes católicos célibes, y no había niños, el Vaticano no vio la necesidad de elevar la edad de consentimiento legal tal y como lo había hecho Italia en 1930, pasándose de doce a catorce años. Ahora, el único país que está al mismo nivel en materia sexual infantil que el Vaticano es Angola. Y en la mayoría de países árabes, los niños pueden casarse antes de cumplir los doce años.

Otra anomalía en el Vaticano se produce a causa de su pequeño tamaño: tiene la tasa de delincuencia más elevada del mundo. A pesar de que solo tiene unos ochocientos habitantes, se registran más de mil delitos anuales, la mayoría hurtos y tirones de bolso. El problema es que, porcentualmente, ni los sacerdotes son menos pederastas que los seculares ni los creyentes pueblan menos las cárceles que los ateos. Más bien al contrario: en Japón, uno de los países con la tasa de criminalidad más baja, sólo una minoría de sus ciudadanos declara creer en Dios. Y uno, entonces, se pregunta para qué sirve exactamente la religión. Podemos asumir que se funde en mitos, que contravenga la evidencia científica e incluso que trate de influir en la política, precisamente porque parece que la religión es una suerte de mecanismo de control social, un bálsamo para las gentes que buscan sentido a sus vidas.

… porcentualmente, ni los sacerdotes son menos pederastas que los seculares ni los creyentes pueblan menos las cárceles que los ateos. Más bien al contrario: en Japón, uno de los países con la tasa de criminalidad más baja, sólo una minoría de sus ciudadanos declara creer en Dios. Y uno, entonces, se pregunta para qué sirve exactamente la religión.

Las estadísticas, sin embargo, no parecen arrojar esas conclusiones. Ni los representantes de los creyentes ni los propios creyentes son personas moralmente más rectas. Y la supuesta ayuda psicológica que prestan las religiones solo es efectiva en las psiques más débiles, es decir, una minoría. Diversos experimentos psicológicos sugieren que las recompensas post mórtem que ofrece la religión para que seamos buenos son peligrosas: estas recompensas por ser buenos podrían reducir drásticamente el tiempo dedicado al juego de “ser bueno” si uno reniega de la religión más adelante, aunque sea puntualmente.

Lo que parece, pues, es que la gente se define como creyente por inercia, por miedo al que dirán o por sencilla falta de reflexión, amén de haber nacido en un seno cultural donde la Iglesia está en todos los sitios. Los códigos morales religiosos acostumbran a ser inflexibles, dogmáticos y generalmente están anticuados (si nos ponemos críticos, incluso son más inmorales que las leyes seculares que actualmente nos amparan). Y no parecen influir en las intuiciones morales básicas con las que todos venimos equipados al nacer, tal y como revelaba un famoso estudio realizado por tres psicólogos de la Universidad de California, en Riverside, en el que cogieron a más de cuatrocientos estudiantes de los cursos iniciales de Psicología y Medicina de la misma universidad.

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Jonny Hunter

Las intuiciones morales que afloraban en todas las personas del estudio compartían una serie de puntos: favoritismo por la propia especie, favoritismo por la propia familia y castigo a una ideología política criminal (el nazismo era el ejemplo usado). Y, en cualquier caso, tal y como decía el Premio Nobel de Física Steven Weinberg a propósito de los códigos morales que inculca la religión, “con o sin religión, la gente buena hará el bien y la gente mala hará el mal, pero para que la gente buena haga el mal hace falta la religión”.

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3 comentarios

  • Por favor,señor Parra, no tergiverse la frase de Weinberg, usted sabe (y otros lectores también) que el mensaje no va por el camino que usted malinterpreta y que no le voy a enmendar por ahora. Honestidad, señor Parra, honestidad para con sus lectores.
    Atte. Carlos M.

    • “With or without religion, you would have good people doing good things and evil people doing evil things. But for good people to do evil things, that takes religion”
      Este es el texto original y dentro del contexto del discurso en el que lo usó, estaba siendo muy duro contra la religión.

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