Alexandre Aja da justo lo que promete en ‘Crawl’

infierno bajo el agua alexandre aja
Paramount
Resulta difícil que una película tan honesta como 'Crawl' (en Hispanoamérica, 'Infierno bajo el agua' o 'Infierno en la tormenta') decepcione al público.

El camino hacia la redención de un cineasta que nos ha entregado unos cuantos filmes desagradables y de un mal gusto infinito, y algunos simplemente malogrados en sus legítimas intenciones, no es habitual que se recorra hasta sus últimas consecuencias narrativas y de buenos modales. Pero parece que tal cosa ha ocurrido con el director francés Alexandre Aja a la vista de las tres últimas obras que ha estrenado en cines; y hay que reconocérselo sin tapujos aunque el resultado hasta ahora no haya sido tampoco para echar las campanas al vuelo, y pese a que, como escribiera el crítico Federico Marín Bellón en el ‘ABC’, el Festival de Sitges le galardonara por uno de sus despropósitos anteriores porque “se ve que esto de perder la cabeza es contagioso”.

Veinte años hace ya de su ópera prima, ‘Furia’ (1999), adaptación de un relato distópico de Julio Cortázar en la que desaprovecha por completo su atractiva premisa, sin las necesarias justificaciones de la situación ni escatimar en inverosimilitudes. Después vino su propuesta más sobrevalorada, ‘Haute tension’ (2003), que cae a plomo por el barranco de regodearse en los excesos sanguinolentos como en la vana ‘The Hills Have Eyes’ (2006) —el ‘remake’ con el que puso los pies en Hollywood para quedarse—, y termina haciendo trampa de una manera indigerible y bochornosa. Siguió con la ridiculez de ‘Mirrors’ (2008), otro ‘remake’ grotesco, arbitrario y con escaso sentido. Pero su catedral de la mamarrachada es ‘Piraña 3D’ (2010), un ‘remake’ con culos, tetas, amputaciones y destripamientos y sin cerebro alguno.

infierno bajo el agua alexandre aja
Paramount

Y su redención comenzó con dos adaptaciones más: ‘Horns’ (2013) y ‘The Ninth Life of Louis Drax’ (2016), según las novelas homónimas de Joe Hill(strom King) y Liz Jensen, un curioso misterio al que no acaba de pillarle el tono preciso de primer plato y otro más excéntrico pero en las antípodas de sus costumbres argumentales de segundo, los dos con un libreto más elaborado que los precedentes, una mesura agradecida y la planificación visual ajustada y con alguna floritura en forma de planos llamativos y montajes retozones que este realizador galo suele ofrecer pocas veces. Son tan salvables como ‘Crawl’ (2019), su nueva entrega terrorífica con un buen puñado de cocodrilos hambrientos que acechan a los dos personajes principales en mitad de una tormenta huracanada en Florida y su correspondiente y engorrosa inundación.

No hace ninguna falta ser un cinéfilo genial ni un analista superdotado para comprender que, por su trayectoria previa, esta historia le viene como anillo al dedo a Alexandre Aja, sobre todo tras la infumable ‘Piraña 3D’. Sin embargo y por fortuna redentora, esta película no se asemeja para nada en el tono, los ingredientes —salvo lo superficial— ni el estilo a aquel pozo de necedades que uno no volvería a ver ni borracho, sino que la ha pulido tantísimo que no le sobra ni un plano circunstancial, ni una frase a vuelapluma del libreto proporcionado de Michael y Shawn Rasmussen (‘The Ward’) ni un solo alarido de horror, y las peripecias se ciñen al ritmo irreprochable como las pinceladas dramáticas de un pasado en común propician situaciones, conductas e incluso algún montaje paralelo imprevisto y de lo más gratificante.

infierno bajo el agua alexandre aja
Paramount

Se trata de un filme simple pero eficaz, un sencillo entretenimiento con reparto reducido —casi la totalidad del metraje descansa sobre los hombros de Kaya Scodelario (‘Piratas del Caribe: La venganza de Salazar’) y Barry Pepper (‘25th Hour’) en la piel de los sufridos y creíbles Haley y Dave Keller, y de la perrita Cso-Cso como Sugar más en la de Morfydd Clark (‘El alienista) o Ross Anderson (‘Macbeth’) como Beth Keller y Wayne Taylor—, una trama que va al grano donde otras películas optarían por la dilatación y la tensión absorbente que así se le conoce al peligroso y tal vez redimido Alexandre Aja. ‘Crawl’ nos brinda justo lo que promete, ni más ni menos por su bien, y con eso basta para pasarse hora y media agarrados al sillón y sentir cierto alivio cuando se encienden las luces en la seguridad del cine.

Más publicaciones de César Noragueda

Cuando el periodismo es una casa de putas

¿Por qué tiene sentido lanzar ahora un nuevo medio de comunicación? A...
Leer Más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *