Guitarras versus máquinas: ¿eres de bandas guitarreras o de música electrónica?

guitarras versus máquinas
Clinic Roland, Leturiaga - Moira Fee
Otra de las guerras sonoras de mayor derroche es la de guitarras versus máquinas. Pero ¿tiene sentido realmente esta oposición?

Hace casi una década leía al maestro Martí Perarnau un artículo sobre la necesidad del ser humano de tener buenos y malos. Perarnau, una de las plumas más objetivas del periodismo actual, más aún cuando escribe en la perfumada puta barata del sector periodístico: el deportivo (aunque hoy en día se llame deportivo al periodismo del fútbol, él escribe de deportes), se desmarcaba de todos y escribía un artículo comparando a Cristiano Ronaldo y Messi desde un punto rigurosamente técnico y táctico, alejado de paternalismos fanáticos. En ese escrito promulgaba que, desde tiempos inmemoriales, la gente tenía que ser de algo y necesitaba estar contra algo para ensalzar su elección, cuando lo más sencillo es apreciar la calidad y disfrutar de la excelencia, venga de donde venga, por muy distinta que sea.

En el ámbito musical, una de esas discordias incesantes y más flagrantes es la comúnmente llamada “guitarras versus máquinas”. Mayoritariamente, exceptuando las nuevas hornadas que mezclan churras con merinas sin pudor, pese al trampeo imbeciloide al que nos somete el nuevo mercadillo musical, la gente se suele decidir por la guitarra (con ese término mal usado se engloban infinidad de estilos) o por la música electrónica.

… exceptuando las nuevas hornadas que mezclan churras con merinas sin pudor, pese al trampeo imbeciloide al que nos somete el nuevo mercadillo musical, la gente se suele decidir por la guitarra (con ese término mal usado se engloban infinidad de estilos) o por la música electrónica.

El guitarrero clásico, alérgico a la electrónica debido a la irrupción del bakalao en los noventa, fue refugiándose en el sonido, teóricamente analógico, que impulsaban sus bandas predilectas haciendo oídos sordos a la evolución del enchufe. Por supuesto que la hibridación se fue consiguiendo; las bandas “guitarreras” fueron adaptando la estridencia de la guitarra a la estridencia electrónica sin muchos problemas… pero se sigue oyendo ese aspaviento verbal basado en la incultura musical de: “Yo soy guitarrero”. Como mucho, aceptan el electro-pop, el hijo pequeño (en muchos casos, el hijo idiota) del tecno-pop de los ochenta.

Pero la electrónica tiene muchos matices y tipologías, algunas magníficas, y otras bastante desafortunadas gracias a la facilidad de producción y al surgimiento de la mediocridad minimalera, que es donde anidan la mayoría de los productorzuelos. Hoy en día, cualquiera que reciba unas pocas clases de producción ya se convierte en productor, pese a que su cultura musical sea la misma que la de un pepino; sueña con ser el nuevo David Guetta e ir a Miami a rodearse de latinas ardientes con rechine de dientes. Si el tipejo en cuestión es un inepto en las lides electroides, pues se contrata a un productor fantasma y arreglado.

guitarras versus máquinas
David Guetta – Andrea Ferreira

En el caso de los electrónicos, la zanja musical se crea por muchos motivos. Uno de ellos es que bastantes electroduendes son tránsfugas del bakalao que han encontrado asilo en la basura del ‘mínimal’ y su cultura musical me vuelve a remitir a un pepino; imagino que será el calor o es que me apetece un ‘gin-tonic’ modernete. Pero también es cierto que existen muchos electrócratas de buen escuchar que reniegan de un estilo que, cuando el bakalao campeaba por España, fue su adalid musical. Esa reacción es debida a la aparente mediocridad del mercado de “la guitarra”.

Bien es cierto que las ‘majors’ han encontrado en la música independiente a su Rey Midas con pantalones de pitillo: es fácil de producir; salvo cuatro casos, las giras son baratas; ser ‘indie’ supone un uniforme de marcas asociadas que todos conocemos y que no voy a publicitar, no vaya a ser que me regalen algo; amén de una actitud dependiente de un mercado disfrazado con piel de ‘antiestablishment’ que les hace creer que son distintos y mirar por encima del hombro a todos los que disfrutan de la música sin pretensiones. Otra de las causas más exacerbadas en los electrónicos es el oído ávido de ‘beats’ para bailar que se aleja de canciones con ‘feeling’, esas que te hacen moverte aunque no sea su intención. Pero el pop también se baila y la electrónica se puede escuchar diferente.

Hoy en día, cualquiera que reciba unas pocas clases de producción ya se convierte en productor, pese a que su cultura musical sea la misma que la de un pepino; sueña con ser el nuevo David Guetta e ir a Miami a rodearse de latinas ardientes con rechine de dientes. Si el tipejo en cuestión es un inepto en las lides electroides, pues se contrata a un productor fantasma y arreglado.

De una de las pocas cosas que estoy seguro en la vida es que el arte no entiende de patria ni de estilos. El arte es arte venga de donde venga, tenga la forma que tenga. El rechazo a lo desconocido es sinónimo de incultura, posicionarse en contra o a favor de un estilo único musical es una de las actitudes más etnocéntricas que conozco… En la música, como en el arte en general, las reticencias son absurdas. Es usted quien se lo pierde.

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2 comentarios

  • Sí señor has dado en el clavo, cundo tenía catorce años me decidí por las guitarras, odiando de por sí la música electrónica y derivados, pero a medida que fueron pasando los años y mi culturilla general fue a mayor, poco a poco fue descubriéndose ante mí músicas de todo tipo que ni por asomo creía que iba a escuchar en la vida y mucho menos que me gustasen.

    Decididamene abramos los oídos al mundo porque en algún rincón se escuchará alguna nota que nos pondrá los pelos de punta, sea con guitarras o electrónica o lo que sea.

    Buen artículo. Saludos.

  • Juan, muy bueno el articulo, nunca hay que cerrarse a un estilo, siempre, encontrar otros senderos que te lleven por senderos desconocidos, que pretendas cosas nuevas, alejadas del convencionalismo del día a día, y por sobre todo no ser puristas, que es que lo que mantiene a la persona distante de la verdad.
    De Paraguay te escribo,
    Juan, te dejo un enlace , de un proyecto curioso, que fisiona ritmos electrónicos , con el sonido tradicional de la guarania paraguaya, encima en guaraní, para que lo escuche.
    http://www.youtube.com/watch?v=dqGCbUV4tPU
    y también el enlace de la pagina
    http://elektrofolkmusica.wix.com/elektrofolkmusica#!escuchanos.

    Suerte y felicidades por el articulo

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