‘Detachment’, la dureza del oficio de profesor

detachment tony kaye
Paper Street
'Detachment' (2011), la cruda película de Tony Kaye, es muy útil para comprender los dos posibles acercamientos que se pueden hacer en una crítica de cine.

En la crítica que publiqué en esta misma web sobre la película ‘Submarine’ (Richard Ayoade, 2010), leí el comentario de uno de los lectores sobre la funcionalidad y el papel de los críticos de cine y se me ocurrió una respuesta que curiosamente resulta muy pertinente a la hora de comentar ‘Detachment’ (Tony Kaye, 2011). Haciendo un planteamiento general que a buen seguro deja de lado muchos matices pero que, no obstante, ayuda a entender de manera sencilla cómo puede articularse de una determinada manera una crítica de cine, planteo que, dentro de las múltiples formas de valorar un filme, se puede adoptar una perspectiva más formal, tomando como referente una determinada puesta en escena o gramática cinematográfica y, según su lejanía o similitud a esta, determinar el valor de un filme; o bien adoptar un marco analítico de corte más social, cultural o político, valorando e incidiendo en las relaciones que se trazan entre una determinada película y su contexto.

Estas dos perspectivas, necesariamente, no tienen por qué ser contradictorias, incluso lo ideal es que resulten complementarias, pero lo cierto es que muchas veces se enfrentan, y determinadas películas, como es el caso de ‘Detachment’, son excelentes ejemplos de estas diferencias en el planteamiento y la valoración crítica de un determinado filme. Para entender mejor esta idea, digamos que ‘Detachment’ relata la vida de un profesor sustituto dentro del sistema de la educación pública en los Estados Unidos. En manos de su director, Tony Kaye —más conocido por su paradigmática ‘American History X’ (1998)—, este relato no escatima en recursos argumentales ni visuales para terminar trazando una historia de una dureza sobrecogedora que muestra en toda su crudeza que ser profesor, dentro de una determinado sistema, puede ser una de las profesiones más ingratas y psicológicamente duras.

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Retornando a la idea de las contradicciones críticas, como he comentado, el caso de ‘Detachment’ resulta curioso porque (siempre a grandes rasgos), por un lado, nos podemos encontrar críticas que consideran a este filme una especie de recreación sobre toda una serie de aspectos visuales y argumentales sucedidos a lo largo del metraje para incrementar una sensación de tragedia y dureza extrema, y por otro, encontramos otras valoraciones que consideran a la película de Tony Kaye todo un puñetazo de realidad, no resultando para nada exagerado su planteamiento, sino todo lo contrario: abrumador por la certeza a la hora de trasladar a la ficción una cruda realidad que diariamente se vive dentro de muchas aulas pero también fuera de ellas.

En cierta manera, ambos planteamientos parten de una misma idea, pero la tratan de diferente forma, es decir, ambos tienen muy presente la existencia concreta de un uso particular del lenguaje cinematográfico, pero el primero de ellos defiende la recreación del filme en puros estilismos formales que lo hacen naufragar en su propia puesta en escena, y en el segundo, precisamente gracias a ella, consigue un duro y crudo acercamiento a la realidad que está retratando. Aunque los dos planteamientos pueden ser ciertos, en última instancia, el segundo de ellos parece presentarse más veraz, sobre todo para sus actores principales. Es decir, todos aquellos que en mayor o menor medida son protagonistas del sistema educativo (público) deberán sentir una identificación y una sensación de veracidad al ver ‘Detachment’, y en ningún momento un sentimiento de exageración o recreación.

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Precisamente por ello, este filme termina resultando una de las películas más duras y crudas que en los últimos tiempos se han realizado acerca del sistema educativo actual, pero principalmente el referido a la educación pública. Una película que, después de todo, muestra sin miramientos la dureza del oficio de profesor, pero también los verdaderos problemas que se encuentran en la educación pública y que desgraciadamente, tras ver este filme, no nos parecen ni desacertados ni exagerados. Por eso, y tal vez lo más importante, nos lleva a pensar sobre el desapego existente entre los poderes públicos y la educación, es decir, entre los supuestos garantes del funcionamiento del sistema educativo público y los verdaderos problemas que este tiene, observando muchas veces con perplejidad cómo, al igual que determinadas críticas, se recrean en exceso en formalismos y no atienden o no se dan cuenta de los verdaderos problemas de raíz.

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