El cine es el arte más anárquico que existe

cine y anarquía
Tnob
Con toda la jerarquía en la toma de decisiones y en su realización, ¿es posible defender que cine y anarquía son compatibles de alguna manera?

En un momento, el actual, en el que debemos preguntarnos, quizá con más fuerza y convicción que nunca, si para algo necesitamos a los que nos (des)gobiernan, porque está muy claro que todos los que manejan los hilos del mundo están locos de atar y son muy peligrosos para los gobernados, cabe también preguntarse, quizá, puesto que el cine es un arte falsamente colectivo (creo sinceramente que el único artista en una película es el director, ya que todo empieza y termina con él), si un anarquista convencido como el que firma estas líneas puede también escribir sobre cine tanto como lo ha hecho y tanto como, en teoría, lo hará en el futuro, cuando en ningún otro arte (en el caso de que lo sea, cosa de la que en ocasiones no estoy muy seguro) está más presente la jerarquía de poderes entre los distintos departamentos y las disciplinas que lo estructuran y le dan forma. Esa misma jerarquía que convierte al hombre en esclavo del hombre, y que vuelve incontrovertible, al menos para algunos, esa gran verdad que dicta que el poder corrompe.

¿Cómo puede, por tanto, alguien que desea la supresión de toda autoridad, escribir sobre cine, el arte, o supuesto arte, más estratificado, jerarquizado y sometido a la autoridad? Porque el actor, el escenógrafo, el iluminador, el cameraman, incluso el escritor (si no es el mismo director, aunque debería ser al menos coescritor siempre) y otros partícipes de la obra cinematográfica, son subyugados, en su condición de artistas individuales, es decir creadores, a la obra global creada por el director. Así, su voz queda sometida, aprisionada, por la voz del realizador. No como en un coro, o en una orquesta, en la que las voces de todos encuentran una armonía y todos tienen su espacio y (sobre todo) su tiempo, sino como en una muda y sumisa colectividad.

… el cine, en su mezcla de imágenes y sonidos es, por fin, otra realidad, una segunda realidad, aun en las más mediocres películas, que se percibe como tal y que nos propone otra forma de vivir con tan solo mirar la pantalla.

¿Cuántas veces nos hemos dejado llevar por la idea de que ese tema musical que suena en la película, ese tan emocionante, o tan perfecto para esa secuencia específica, ha nacido en la mente del director, o por lo menos ha sido creado por él, cuando en realidad, muchísimas veces, ha sido el director el que, tomando una creación musical preexistente, ha cambiado el tono y el ritmo de su propia creación? Y, sin embargo, no hay nada más anarquista, ni más apto para la fantasía de un anarquista, ni con mayor capacidad para la subversión, la irreverencia, la blasfemia estética, la inconveniencia contracultural, que el cine. Y es así porque, aunque por ejemplo la música es una expresión artística que llega mucho más lejos porque es aún más difícil constreñirla y bastarían unos altavoces muy potentes o simplemente hacer un click en la radio para que la escuchen millones de personas, el cine, en su mezcla de imágenes y sonidos es, por fin, otra realidad, una segunda realidad, aun en las más mediocres películas, que se percibe como tal y que nos propone otra forma de vivir con tan solo mirar la pantalla.

Y no solamente por eso. A menudo encontramos en la misma jerarquía del cine, en el romper esa sumisión ante la voz todopoderosa del director, cuando por ejemplo un actor superdotado se erige en verdadero creador de la película, o el compositor de la música, o incluso el director de fotografía, que justifican por sí mismos el visionado de una película, un ejemplo de anarquía total, en el que la autoridad del realizador queda no ya erosionada, sino completamente destruida, en favor de una voz que vuela mucho más alto que la suya y que la eclipsa por completo. Porque la anarquía en nada se parece al anarquismo (del mismo modo que el marxismo en nada se parece a Marx, y que el cristianismo nada tiene que ver con Cristo), y mientras la palabra anarquismo es de origen griego y viene a significar “ausencia de autoridad, gobierno o jerarquía”, la verdadera y destructiva anarquía sólo se da en falacias universales como la democracia, verdadero caldo de cultivo de tiranías encubiertas, maquilladas de gobiernos por y para el pueblo.

cine y anarquía
‘Once Upon a Time in the West’ (1968) – Paramount

El anarquismo es pensamiento y una filosofía mucho más antigua que la democracia, y que han abrazado o por lo menos anhelado algunos de los más insignes intelectuales, filósofos y poetas de la historia. Ellos sabían que ningún ser humano puede ser gobernado, juzgado o sojuzgado por otro hombre. Que algún día aprenderemos a vivir sin la existencia de ningún gobierno, y que la única forma sensata de vivir es aquella en la que la autoridad quede erradicada para siempre.

Y es precisamente ese anarquismo el que se vive en el cine. En el modo de hacerlo y en lo que significan las grandes películas. Porque la única autoridad que debería regir es la de la inteligencia y la sensibilidad, y cada uno aportando su forma de ver las cosas por una causa común. Porque también hay casos como en ‘E.T., el extraterrestre’ (Steven Spielberg, 1982) o ‘Once Upon a Time in the West’, Sergio Leone, 1968) en los que los músicos (John Williams y Ennio Morricone, respectivamente) son los verdaderos creadores de la película; u otros en los que asistimos al acto de rebeldía de un actor como Anthony Hopkins, Daniel Day-Lewis, Gérard Depardieu y otros genios se revuelven contra la mediocridad que les rodea y crean algo al margen del director. Y sobre todo, porque el gran cine nunca juzga, sino que muestra y hace protagonista al hombre común. No estigmatiza, ni promulga, ni impone ideas, ni se jacta de dar respuestas, sino que sabe hacer las preguntas adecuadas, establece una visión propia del hombre y del mundo, y nunca está a gusto con el mundo que le toca negar.

… romper esa sumisión ante la voz todopoderosa del director, cuando por ejemplo un actor superdotado se erige en verdadero creador de la película, o el compositor de la música, o incluso el director de fotografía, que justifican por sí mismos el visionado de una película…

Quizá por eso, porque el gran cine es tan incómodo para el poder, porque estamos en un momento en el que las dictaduras absolutistas emergen agazapadas de entre los escombros de la democracia, o lo que queda de ella, está el cine más controlado, aherrojado, sometido al marketing que nunca. Quizá también porque el cine, al ser imagen, es tan susceptible de miradas tendenciosas, de manipulaciones, de las astucias de los que no creen que el arte sea una misión, sino un negocio y un vehículo para la fama y para una vida más cómoda. Pero el cine acaba de nacer, y todavía no se ha descubierto su verdadero potencial, su florecimiento, que va mucho más allá, seguro, estoy convencido, de contar historias, de distraernos con peripecias, de presentación, nudo y desenlace, de academicismos de salón, de la estupidez del glamour y de la falacia del éxito popular. Pues es, o debería ser, esa segunda realidad, anhelada, u otras muchas realidades, con las que proponer la mentira que es este mundo.

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9 comentarios

  • Y sin embargo parece que ese anarquismo (necesario), que debe preponderar en el cine, está siendo cada vez más obviada o apartada. Sobre todo en los grandes estudios, que están mutilando infinidad de creaciones, limitando hasta lo indecible el trabajo del propio director. La búsqueda de lo políticamente correcto va a acabar con esa libertad que muchos buscamos en el cine.
    Como bien dices, aún es un arte joven, pero está tomando un camino poco favorable para su propia evolución, precisamente por ese potencial que dices se le quiere acotar vilmente.

    Enorme artículo, Adrián. Seguid así que esto va a ser algo grande…

  • Cuántas ideas en tan poco espacio, me estaba a punto de explotar la cabeza leyendo esto. Me han gustado especialmente los dos últimos párrafos dónde concluyes ideas muy interesantes sobre lo que es el cine en esencia y planteas otro debate que daría para otro artículo. Bueno, en realidad cada párrafo da para un artículo a parte.

    Creo que el cine y la industria del cine está muy prostituida, y también creo que no descubro nada a nadie pero había que decirlo. Y en lo que se refiere a la creación de una película y el papel de todos y cada uno de sus integrantes (que me parece igual de importante y no estoy de acuerdo en la figura del director por encima de las demás, quizás sí en el hecho de dar las directrices y al final tomar las últimas responsabilidades, aunque estoy de acuerdo con la idea que defiendes alrededor de su figura) …pienso que evidentemente no todos los departamentos tienen las mismas responsabilidades pero sí que creo en una cierta jerarquía y orden a la hora de “crear” una película.

    También es verdad luego que muchos directores se han pasado ese orden y ese “modo de hacer las cosas” por el forro y quizás (o seguro) son ellos los que han marcado una diferencia entre lo que se estaba haciendo en la industria y han cambiado el curso (ahí están los pioneros, que cada cierto tiempo los ha tenido en los pocos años que lleva esto del cine y los seguirá habiendo).

    Es probable que no tenga los conocimientos y la cultura cinéfila para citarte cuáles han sido y en qué han influido pero es evidente que están ahí y son los que en esencia hacen y siguen haciendo esto del cine; que evolucione, que cambie y que siga rodando.

    En realidad no sé si he dicho algo interesante o una estupidez porque como te he comentado al principio has sacado demasiadas ideas en muy poco tiempo y esto da para muchos debates. Solo te he comentado unas pocas ideas de las muchas que has dejado y de bien seguro me he ido por las ramas.

    Saludos.

  • Son conductas minoritarias. A la Anarquía me refiero, y al buen cine. El humano como casi cualquier otro animal nace de la sociedad jerarquizada, que le ofrece protección y un puesto (una función). Y a la gente le gusta que le den todo hecho. La gran mayoría podría vivir bien en una dictadura si le dan trabajo, comida y pasatiempos. No existe la libertad, sólo la ausencia de ella, que es lo que sientes cuando quieres hacer algo que no puedes o no te dejan hacer.

    Lo minoritario nunca domina (por definición), pero sí influye. Como influye el jazz en la música pero sigue quedándose en las sombras. A veces lo hace como intruse, como polizón. Otras veces pasa porque le permiten la entrada.

    La batalla está perdida, la perdimos hace más de seis mil años, pero no por ello nos quedamos sin pelear.

  • Adrian es un gusto leerte, te escribo desde Paraguay, solo escribo para felicitarte por este nuevo proyecto y desearte mucha suerte, porque me gusta como expresas tus ideas, con mucha sinceridad, cosa que no se ve en muchos que se dice son escritores, y lo veo en ti.
    Existo Adrian, y te seguiré donde que vayas a escribir…

  • ¿Puede influir en la falta de anarquía la necesidad de ser patrocinado (vamos, de encontrar el dinero para la producción?

    Ahora estamos ante la era de lo “políticamente correcto” en todos los ámbitos, más cuando dependes de ayudas, becas o subvenciones estatales, dudo que puedan dejar de serlo si quieren lograr “la pasta” para llevar a cabo su proyecto.

    Buen artículo, buena calidad, a buen seguro espléndido futuro.

    Un saludo.

  • Adrian:

    Primero, saludarte y felicitarte por tu participación en este interesante medio de opinión. Segundo, saludarte desde mi país Bolivia y decirte que me agradan tus artículos desde bdc y el interesantisimo c.a.

    Finalmente vuelvo a agradecer por tus artículos, de los cuales servidor aprende mucho y espero seguir agradeciéndote en el futuro, espero con ganas las películas de esta temática tan interesante que nos propones!

  • Hola Adrián,
    Soy un gran fan de tus publicanciones, tu trabajo me parece hhonesto y la mayoría de veces estimulante. Este me ha parecido un buen cóctel de ideas, gracias por elaborar tus ideas y darme en qué pensar.

  • No sé si soy yo, que soy estúpido, mi barba, que pesa demasiado o mi cerebro, que a estas horas de la madrugada no piensa bien, pero me está costando escribir este comentario, casi tanto como desglosar este interesante artículo que has escrito.

    Yo no sé mucho sobre cine, aunque intento empaparme de él (y siempre hay más, y nunca es suficiente); y estoy seguro que nada sé sobre su jerarquía, por mucho que la haya intentado descifrar, si es que se puede; y poco o nada sé sobre la anarquía.

    Aún así, tengo mis creencias, y yo creo en un cine adulto, en un cine mágico, que quizás no siempre, pero sí varias veces, se aleja del negocio y se acerca a la pasión. A la pasión por hacernos vivir, aunque sea por un rato, en otra dimensión.

    Si bien creo que el guionista marca una gran pauta en una creación cinematográfica, estoy de acuerdo que el director es siempre el que toma las riendas del todo, y toda la razón te doy en que grandes actores, inmersos en su propia burbuja profesional, deciden irse por las ramas y consiguen, a pesar de las flaquezas del filme en cuestión, engrandecer algo que ya de por si es pequeño.

    Mil disculpas si el comentario no ha aportado nada, al menos lo he intentado. Espero tu siguiente artículo con ganas Massanet, no siempre, por no decir casi nunca, estoy de acuerdo contigo, pero sí te puedo asegurar cada uno de tus textos me aporta reflexiones y más de un quebradero de cabeza.

    Un fuerte abrazo, Víctor.

  • Muchas gracias a todos por los comentarios.

    Santi, nunca están de más los ánimos.

    I., no has escrito ninguna estupidez. Creo que tu comentario está muy bien. En realidad creo que esto texto algo deslavazado toca muchos puntos, y es fácil irse por las ramas.

    Paulus, la batalla está perdida, pero es divertido seguir dándola.

    Pues cualquier, Martin, te tomaría por un fan. Te prometo que hago las cosas lo mejor que puedo.

    Casi, esperamos estar a la altura todo el equipo, como siempre. Un saludo.

    AlxDangelo, pues me sigues hace bastante tiempo, porque de la cloaca de Bdc hace ya muchos años, por fortuna. Un abrazo grande.

    Eso es lo que procuro siempre, Rostard, pensar y hacer pensar, con mis limitaciones, pero siempre con respeto. Un saludo.

    Pues no te quiero yo decir, Victor, lo que me cuesta a mí, con este calor pegajoso, escribir dos frases con sentido.

    Un saludo a todos y gracias otra vez por leerme. Pasaros más por aquí, porque los compañeros tienen cosas muy interesantes que leer.

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