El cineasta Chris Marker es uno de los grandes pensadores del siglo XX

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Homenaje a Chris Marker, Calle Courat, París - Roland Godefroy
Por qué el francés Chris Marker no es solamente uno de los más importantes directores de cine sino también uno de los intelectuales de mayor relevancia.

Uno de los mayores acontecimientos cinematográficos que recuerdo fue el lanzamiento en DVD, por parte de Intermedio, de dos ediciones muy cuidadas las cuales, como viene siendo habitual en esta pequeña pero imprescindible editorial, recogen sendos trabajos de dos de los cineastas más sobresalientes y fundamentales de las últimas décadas, incluso tal vez de la historia del cine: Jonas Mekas y Chris Marker. Cuestión muy distinta es que no tuviera la repercusión que merecía en los medios y, sobre todo, en las redes sociales, al menos por simple equivalencia con su relevancia. Sólo quiero apuntar, en este sentido, que otros tantos filmes o experiencias similares, portadores de un nivel cinematográfico menos relevante, sí que disfrutan de una acogida mucho mayor. Pero es este un aspecto que plantea un debate que no pretende ser el objetivo principal de esta columna.

De Jonas Mekas lanzó el cofre titulado ‘Diarios’, con tres DVD y un libro imprescindibles para acercarnos y conocer mejor a este poeta de lo cotidiano. Del segundo, Chris Marker, publicó una de sus películas más relevantes (si se puede considerar que dentro de la filmografía de este cineasta francés hay títulos más relevantes que otros): ‘Leve Five’ (1997), en la que seguidamente profundizaremos, aunque sea brevemente, tanto en esta obra como en la enigmática y atractiva personalidad de su creador.

… de su vida se conocen pocos aspectos más, y muchos de ellos son detalles contradictorios expuestos por el mismo Marker (…) cualquier intento de conocer la figura y la personalidad de este director francés sólo se podrá llevar a cabo con éxito tomando como único referente su obra…

No obstante, antes de detenernos en el caso de Chris Marker, es necesario que tracemos unas leves pinceladas acerca de Intermedio, la editorial encargada de la edición de estos dos cofres de DVD. Y cabe puntualizar acerca de esta necesidad porque Intermedio, desde su aparición en el mundo editorial español allá por el año 2005, ha venido a cubrir un hueco necesario y fundamental dentro del campo cultural español, especialmente en lo que se refiere a su cultura cinematográfica. Desde esa fecha ha editado de forma ininterrumpida, en ediciones muy cuidadas, controlando todo el proceso y complementadas muchas veces con rigurosos estudios, las obras fundamentales de una buena parte de los grandes nombres del cine de la segunda mitad del siglo veinte.

En la nómina de los directores editados, encontramos, además de a Jonas Mekas y a Chris Marker, a Robert Bresson, Pedro Costa, Aleksandr Sokurov, Theo Angelopoulus, Lisandro Alonso, Jean Rouch, parte de los filmes de la pareja Jean Marie Straub y Danièle Huillet, recopilaciones del Grupo Dziga Vertov, entre otros tantos nombres que dejo en el tintero por cuestiones de espacio, pero que invito a consultar en la web de la editorial. Por ello, ante estos precedentes, toda nueva publicación por parte de Intermedio siempre será motivo de atención para cualquier cinéfilo.

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‘La Jetée’ (1962) – Argos

Centrándonos en el caso concreto de la edición de Chris Marker, el lanzamiento en DVD de ‘Level Five’ viene a completar de manera muy sustancial un acercamiento a la obra de este cineasta y creador francés ya iniciada en años anteriores. Para entendernos, la de esta película ha sido la última de cuatro grandes publicaciones dentro del ámbito hispano acerca de la obra de Chris Marker. Por un lado, también editado por Intermedio, debemos considerar dos cofres DVD: el primero de ellos, con el título “Pack Chris Marker” y publicado en diciembre de 2007, recoge una selección de las obras más conocidas de este cineasta, como es el caso de ‘La jetée’ (1962) o de ‘Sans soleil’ (1982); el segundo de ellos, “Chris Marker, mosaico 1968-2004”, publicado en junio de 2012, completa el recorrido por la obra del creador francés que no tuvo cabida en el primer cofre.

Finalmente, la tercera publicación en cuestión vendría a ser el libro ‘Mystère Marker’, editado en 2006 por María Luisa Ortega y Antonio Weinrichter, que recoge toda una selección de artículos de la pluma de diferentes especialistas y estudiosos de la obra de Chris Marker a raíz de la retrospectiva que le dedicó el Festival Internacional de Cine de las Palmas de Gran Canaria en ese mismo año. Estas cuatro ediciones son, por lo tanto, una suerte de posibilidad de acercarnos, dentro del ámbito de las publicaciones en castellano, a la obra de uno de los grandes creadores de la historia del cine.

… nos encontramos ante uno de los grandes nombres en este arte de todos los tiempos, al mismo nivel que un Georges Méliès, un D. W. Griffith o un Sergei M. Eisenstein…

Pero, entonces, ¿quién es Chris Marker? Lo cierto es que se trata de una pregunta tan sencilla de formular como imposible de responder, incluso para aquellos que conozcan aunque sea levemente a este cineasta, quienes sabrán que no deja de ser una cuestión retórica y un recurso fácil a la hora de hablar sobre él. Para entendernos, son muy pocos los datos que se conocen a cerca de la vida de esta personalidad: su verdadero nombre no es Chris Marker; no se sabe con certeza, pero posiblemente nació en 1921; desgraciadamente, sí que se conoce que falleció el 29 de julio de 2012; según parece, solo existen unas cuatro o cinco fotografías de él; y de su vida se conocen pocos aspectos más, y muchos de ellos son detalles contradictorios expuestos por el mismo Marker.

Queda claro que cualquier intento de conocer la figura y la personalidad de este director francés sólo se podrá llevar a cabo con éxito tomando como único referente su obra. Y este no es un detalle para nada arbitrario, sino es la prueba irrefutable de la intención de un creador, el mismo Chris Marker, de quedar engullido por su propia creación y por su particular creatividad y dejar que esta hable por sí misma, sin la tantas veces aborrecible presencia del ego del autor, lo que no deja de ser curioso en una persona que trabajó, colaboró y con la que se pueden trazar similitudes con varios miembros de la Nouvelle Vague, defensores del cine de autor.

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‘Sans soleil’ (1983) – Argos

Incluso no resulta nada descabellado referirnos al propio Chris Marker en cursiva, precisamente destacando una posibilidad que quizá hubiera sido de su agrado, la de referirnos a él precisamente, no como un creador o como una persona física, sino como un director ficticio que, a su vez, ha dirigido toda una serie de obras, una especie de quimera que responde a la posibilidad del creador creado. Esta perspectiva, tal vez curiosa, tal vez audaz, incluso, ¿por qué no?, acertada, obliga, por encima de todo, a poner en un primer plano la obra de Chris Marker.

Partiendo de ella, por lo tanto, son varios los calificativos que podríamos considerar a la hora de intentar comprender el legado de una figura como la suya. Por ejemplo, para empezar, debemos tener muy presente que el calificativo de “director de cine” no termina por ser del todo acertado, o al menos único, dado que su obra ha traspasado sobradamente y con genialidad los límites de la pantalla de cine para instalarse en el campo de las nuevas tecnologías, las videoinstalaciones o el hipertexto, por citar algunos casos.

… la capacidad y la genialidad de dinamitar el lenguaje cinematográfico y lanzar un giro lo suficientemente novedoso y revolucionario como para considerar que su obra ha abierto un antes y un después fundamental en la historia del cine…

Por otro lado, si analizamos la obra de Chris Marker dentro de los límites de la historia del cine, sin duda y con total justicia, debemos afirmar que nos encontramos ante uno de los grandes nombres en este arte de todos los tiempos, al mismo nivel que un Georges Méliès, un D. W. Griffith o un Sergei M. Eisenstein, o en equivalencia a filmes como ‘Vértigo’ (Alfred Hitcock, 1958), ‘Citizen Kane’ (Orson Welles, 1941), ‘Persona’ (Ingmar Bergman, 1966) o ‘El sol del membrillo’ (Víctor Erice, 1992), tomando como referencia la capacidad y la genialidad de dinamitar el lenguaje cinematográfico y lanzar un giro lo suficientemente novedoso y revolucionario como para considerar que su obra ha abierto un antes y un después fundamental en la historia del cine, como en su momento lo podrían haber hecho Miguel Ángel, Caravaggio o Picasso en la historia de la pintura.

En este punto, hemos de considerar y hablar del surgimiento y de la articulación del denominado cine-ensayo, del que, si bien Chris Marker no sería concretamente su fundador (aspecto este siempre complejo para reducirlo a un único creador), sí que podríamos considerarle uno de sus principales pilares. El cine-ensayo, aun considerando el error y las enormes carencias de una breve descripción, se ha venido a considerar, tomando las palabras de Antonio Weinrichter, el traslado en imágenes, mediante técnicas cinematográficas, del ensayo literario. Serían, por lo tanto, películas que no se centrarían en una narración dramática (cine de ficción) ni en una representación del mundo histórico (cine documental), sino en una reflexión sobre el mundo en todas sus variantes, privilegiando la presencia de “una subjetividad pensante” mediante el uso de técnicas narrativas exclusivamente cinematográficas.

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‘Level Five’ (1997) – Argos

Teniendo presente esta definición, podemos y debemos considerar a Chris Marker, además de creador y director de cine, uno de los grandes pensadores del siglo veinte, desgraciadamente no tenido en cuenta en este ámbito respecto de sus coetáneos que han plasmado su pensamiento sobre el papel, con toda seguridad por la todavía obsoleta capacidad de señalar estas obras visuales con el mismo rigor que la palabra escrita. En este sentido, Chris Marker, al igual que otros grandes cultivadores del cine-ensayo como Jean-Luc Godard o Alain Resnais, forma parte de una generación que vivió directamente, en su infancia o en su adolescencia, la Segunda Guerra Mundial, siendo muy consciente de la indiscutible brecha en todas sus variables que abrió este suceso en la historia de la humanidad, y la necesidad, a partir de entonces, de repensar y replantearse infinidad de estructuras mentales, políticas, sociales y culturales, pero también de adoptar un compromiso nada disimulado con toda ideología pacifista y progresista (y no por ello excluida de la crítica).

No obstante, si debemos considerar una variante realmente característica de la obra de Chris Marker, tomando como referente esta brecha de la Segunda Guerra Mundial, es sin duda el papel de la memoria y del testimonio individual, por un lado, y el protagonismo del testimonio visual, por otro, las dos claves fundamentales para comprender el alcance de su obra. Muy particularmente desde el siglo veinte, llegando a la cumbre de la Segunda Guerra Mundial, los civiles se convirtieron en víctimas directas y en actores principales de los conflictos bélicos pero, del mismo modo, las imágenes pasaron a ser nuevos testimonios de estas barbaries. Por ello, desde ese momento, tanto la memoria individual como el testimonio visual empezaron a jugar un papel clave en la construcción de la historia, pero también en la reflexión y el pensamiento sobre esta.

… Chris Marker (…) forma parte de una generación que vivió directamente (…) la Segunda Guerra Mundial, siendo muy consciente de la indiscutible brecha en todas sus variables que abrió este suceso en la historia de la humanidad…

El caso concreto de ‘Level Five’ se convierte en un excelente ejemplo de todas estas síntesis e intenciones sobre la obra y el pensamiento de Chris Marker. En este filme se elabora una cruda y aguda reflexión sobre la batalla de Okinawa, la última gran batalla de la Segunda Guerra Mundial, que, en palabras del propio Marker, fue “un ejemplo único, uno de los episodios más tremendos y asesinos de la Segunda Guerra Mundial, olvidado por la historia, borrado de la memoria colectiva”, persiguiendo el mismo Marker la intención de volver a sacarlo a la luz.

Para ello adopta una perspectiva que nace del cine de ficción (la tarea de Laura —Catherine Belkhodja— de concluir el videojuego inacabado de su amante sobre la batalla de Okinawa) para terminar adentrándose de lleno en el campo del cine-ensayo, trazando una compleja narrativa entre diferentes planos (mundo virtual y mundo real, recuerdo y olvido) y rescatar la crudeza y la evidencia de este suceso, pero también para poner de relieve en último término la necesidad de llevar a cabo este proceso a través de esos nuevos actores de la historia: la memoria de los individuos y el testimonio visual, articulados finalmente en un relato veraz y colectivo.

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2 comentarios

  • Se me ha despertado la curiosidad por Chris Marker, del cual sólo conozco la celebérrima “Jetée”. No sabía que era tan versátil. ¡Gran artículo!

  • Ademas de ser un seguidor del cine (no un cine filo, porque me falta mucho aun para serlo), me atrae el cine documental, ya que su forma pura es cinematográfico, y siempre me han dicho que Chris Marker, era el hombre a quien tenia que seguir, ya que reflejaba la densidad del documental, no siendo un documental, y se nota en la Jetee, la única que conozco hasta ahora de él.
    Siendo este ensayo tuyo, un empujón para conocer más de lleno en la obra de un artista muy poco conocido, y este trabajo tuyo, es uno de los más ricos y enriquecedores que he podido leer.
    Pd: En España, creo que se estreno solo en festivales, un documental, que juega un poco a lo que Marker enfocaba, lo real y lo irreal, combinados en forma de ensayo; “Cuchillo de Palo”, una producción paraguaya, que juega con la narración de un acontecimiento que ocurrió en mi país, te dejo recomendado, es un interesante titulo, ademas con lo complicado que es sacar un proyecto audiovisual aca, ya que no hay apoyo de ningun ente publico, y ni siquiera existen los suficiente recursos.
    Un saludo fraternal Gaspar.

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